Bucareli: el tratado secreto que condena a México a permanecer en subdesarrollo

Bucareli: el tratado secreto que condena a México a permanecer en subdesarrollo

Realidades.La Revolución Mexicana abrió un largo conflicto entre México y Estados Unidos (EU) sobre la propiedad y explotación de las riquezas del subsuelo, en particular el petróleo. El tema del petróleo venía, por lo menos, desde 1914 y no se resolvería hasta 1942, alcanzando momentos críticos en 1919, 1926 y 1938.

En el origen estaba la liberalidad extrema con que el porfiriato había recibido a los explotadores de petróleo y las ilimitadas y fraudulentas concesiones que recibieron, de las que resultó que en las regiones imperara la ley de las compañías y el saqueo de nuestra riqueza sin dar al país beneficio mayor al perjuicio causado.

En 1923 se vivió uno de los episodios más polémicos de ese conflicto, cuando representantes de ambos países discutieron durante semanas las condiciones que ponía EU para reconocer a nuestro gobierno: las llamadas conferencias de Bucareli. Formalmente, de esas conferencias resultaron dos convenciones de reclamaciones para resarcir los daños causados a estadunidenses, si se encontraban justificadas. Y la reanudación de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Más allá de esos acuerdos, el tema verdaderamente importante que se trató en las conferencias fue el petrolero, en el que no se llegó a ningún compromiso formal; sin embargo, para muchos detractores del presidente Álvaro Obregón (y en general, de los gobiernos que se reclaman emanados de la Revolución), sí se alcanzó ahí un compromiso informal (consignado en las minutas de las conferencias, que se han publicado varias veces) que para algunos constituye una auténtica traición a la patria, y que consistiría en no aplicar a los estadunidenses las estipulaciones del artículo 27 constitucional en materia de petróleo y tierras.

¿Existieron esos pactos extraoficiales? Sí, si creemos que lo platicado por los representantes diplomáticos es, por el hecho de platicarlo, un acuerdo. Evidentemente no ni por sus efectos ni sus resultados: apenas dos años después el Congreso de la Unión estaba discutiendo las leyes reglamentarias del artículo 27, y ante reclamación del Departamento de Estado estadunidense, el canciller mexicano fijó con claridad la postura oficial de nuestro gobierno:

De las conferencias [de Bucareli] no resultó ningún acuerdo for­mal, fuera de las convenciones de reclamaciones que se firmaron tras la reanudación de las relaciones diplomáticas. Aquellas conferencias se limitaron a un in­tercambio de expresiones, y en ellas Obregón manifestó su de­seo de un entendimiento con EU como con los demás países de la Tierra.

La legislación aprobada en 1926 sometió a las firmas petroleras a las leyes mexicanas y 12 años después, se produjo la expropiación de los bienes de esas compañías. Ambos hechos positivos habrían sido imposibles de haber existido aquel pacto secreto o si dicho pacto hubiese tenido validez o legalidad.

Criticables en muchos aspectos, los llamados acuerdos de Bucareli han sido analizados y desglosados por historiadores como Lorenzo Meyer, Leonardo Lomelí, Jean Meyer, Pedro Castro y muchos más. Ninguno vio en tales acuerdos otra cosa que lo arriba sintetizado.

Sin embargo, de algún tiempo acá me hallo con cada vez mayor frecuencia videos, conferencias y páginas de Internet donde se asegura que, además de lo anterior, en las Conferencias de Bucareli se llegó a otros tratados, que se han mantenido vigentes y secretos, por los cuales se prohíbe a México construir industria pesada, adquirir armamento, invertir en investigación y desarrollo u otra suerte de compromisos semejantes, según el propagandista en cuestión.

La idea de un pacto de ese tipo (legalmente no es, no puede ser un tratado) es tan absurda como risible. Implicaría que todos los presidentes y todos sus colaboradores (incluidos personajes como Cárdenas, Múgica, Torres Bodet o Reyes Heroles) hayan sido culpables –o cómplices– de traición a la patria. Implicaría unos niveles de secrecía nunca vistos. Implicaría la creencia en conspiraciones mundiales y gobiernos secretos.

Como resulta que tienen esas creencias, habrá que hacer un ejercicio complicado: demostrar la inexistencia de un pacto inexistente, con base en la historia concreta de la industrialización, el desarrollo, el armamento y el Ejército. Acompáñenme en ese ejercicio.

Fuente: La Jornada

México condena las “violaciones al derecho internacional” de la ley Helms-Burton contra Cuba

México condena las “violaciones al derecho internacional” de la ley Helms-Burton contra Cuba

Realidades.-El Gobierno de México rechazó este miércoles la polémica Ley Helms-Burton, que permite a los ciudadanos estadounidenses reclamar propiedades nacionalizadas por Cuba durante la Revolución.

La Cancillería mexicana reiteró su rechazo a la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton y se comprometió a proteger jurídicamente a las empresas mexicanas que pudieran verse afectadas.

“México analiza las instancias legales correspondientes para interponer las acciones por las violaciones al derecho internacional que la Ley Helms-Burton representa, así como para proteger los intereses mexicanos en el exterior”, señaló la dependencia en un comunicado.

Para contrarrestar los “efectos extraterritoriales” de la ley, la Cancillería mexicana advirtió que cuenta con la “Ley que Protege el Comercio y la Inversión de Normas Extranjeras que Contravengan el Derecho Internacional”, que contempla la obligación de los tribunales nacionales de denegar el reconocimiento y ejecución de sentencias o requerimientos judiciales con base en la polémica legislación estadounidense.

Controversia internacional

Desde su promulgación en 1996, la Ley Helms-Burton ha sido objeto de controversia internacional por entrar en conflicto con intereses comerciales de diversos países en el mundo.

Los mandatarios estadounidenses acostumbraban suspender la aplicación de esta ley cada 6 meses, hasta que la Administración de Donald Trump decidió revocar la suspensión el pasado 2 de mayo.

Con esta revocación, los ciudadanos estadounidenses podrán reclamar ante cortes de EE.UU. propiedades que fueron confiscadas tras el ascenso de Fidel Castro al poder.

El Gobierno cubano ha señalado que esta acción de la Casa Blanca es “hostil e irresponsable”, y que está orientada a “recrudecer el bloqueo y asfixiar la economía cubana”.

La Comisión Europea también ha advertido que recurrirá a todos los instrumentos a su disposición para proteger sus intereses”, incluyendo “la posibilidad de iniciar un procedimiento ante la Organización Mundial del Comercio (OMC)”.

Rusia, por su parte, ha tildado de “ilegítima” la introducción de estas medidas, argumentando que tales medidas socavan la soberanía de Cuba y de sus socios, y dan rienda suelta a la línea política amoral de intimidación de Washington.

Por lo pronto, la compañía estadounidense de cruceros Carnival ha sido la primera entidad demandada al amparo de la controvertida ley, por utilizar las instalaciones portuarias en Santiago de Cuba y en la Habana, que fueron confiscadas después de la revolución de 1959.

Fuente: RT NOTICIAS